¿La Falta de Consentimiento como Causal de Anulabilidad?
CIL-NOV-DIC-2011 A manera de introducción se debe tener en cuenta la noción dada por el Código Civil Boliviano en su Art. 450 al indicar que hay contrato cuando dos o más personas (partes) se ponen de acuerdo para constituir, modificar o extinguir entre sí una relación jurídica (patrimonial).
 
 
Asimismo, para que un contrato sea plenamente válido y eficaz, es preciso que éste cumpla con todos los requisitos tanto de formación como de validez exigidos por ley, siendo preciso enfatizar que, conforme al Art. 452 del Código Civil Boliviano, los requisitos de formación del contrato son: el consentimiento, el objeto, la causa y la forma cuando ésta sea legalmente exigible. Por otra parte, son requisitos de validez del contrato: el consentimiento no viciado y la capacidad de las partes. 
 
 
Conforme señala el Dr. Omar Auad Farjat : “Los requisitos de formación tienen que ver con la misma integración o composición del contrato, de ahí que no puede faltar absolutamente ninguno de ellos, pues de ocurrir así o de darse la circunstancia de que no se llenen los requisitos que corresponden a cada uno de ellos, estará abierta la posibilidad de que el contrato sea impugnado por vía de nulidad. En cambio, los requisitos de validez aseguran los efectos del contrato, luego de haber nacido a la vida jurídica. La falta de estos requisitos podrá acarrea una demanda de anulabilidad del contrato”.
 
 
Una vez concluidos los precedentes antes descritos, el presente trabajo pretende analizar si es correcta la apreciación y los fundamentos contenidos en nuestra legislación sustantiva civil al establecer que la falta de consentimiento de un contrato es causal simplemente de anulabilidad, o, si por el contrario, tal ausencia de consentimiento debería originar la nulidad del contrato; para lo cual, cabe hacer una fundamental diferenciación entre la falta de consentimiento y el consentimiento viciado. Respecto a la falta de consentimiento, es preciso puntualizar que, conforme se indicó, el consentimiento es el primer requisito esencial de formación del contrato, por lo que, al ser éste uno de los elementos fundamentales para el nacimiento de un contrato, su ausencia debería acarrear la nulidad contractual. Explicando de forma más puntual, según el Art. 455 de nuestro Código Civil, el contrato se forma, esto es, existe, en cuanto han concurrido, como expresión del consentimiento, la oferta y la aceptación para constituir el acuerdo. 
 
 
En otras palabras, si falta el consentimiento de una de las partes, porque el policitado no da su aceptación o porque el oferente retira la oferta, el contrato no se forma, es decir, no cobra existencia. En consecuencia, no podría ser anulado un acto inexistente, que no se ha formado. Por su parte, el consentimiento viciado significa que pese a existir dicho consentimiento, existen ciertos vicios (error, dolo y violencia) que si bien no lo tornan inexistente ni lo destruyen, sí lo vuelven imperfecto y lo deforman de suerte tal que se considera que el consentimiento no responde exactamente a la intención que exterioriza cada una de las partes a tiempo de contratar, por lo que la presencia de cualquiera de estos vicios podría acarrear la anulabilidad del contrato.
 
 
Como se puede observar, ocurre que la falta de consentimiento y el consentimiento viciado son figuras jurídicas completamente distintas, de ahí que, se considera, sus consecuencias jurídicas también deberían ser distintas. Pese a que nuestros legisladores adoptaron las reglas referidas a los requisitos del contrato y las consecuencias originadas por la ausencia de éstos del Código Civil italiano, parecería que nuestros redactores no se habrían detenido en una adecuada consideración de los alcances y finalidad de cada una de estas figuras y, que además habrían incurrido en una interpretación incorrecta del código fuente, pues, como es fácil de verificar, el Art. 1418 del Código Civil Italiano indica: “Causa de nulidad del contrato.- ... Produce nulidad del contrato, la falta de los requisitos indicados en el artículo 1325”. A su vez, el Art. 1325 del mismo cuerpo legal señala: “Indicación de los requisitos.- Los requisitos del contrato son: 1) El acuerdo de las partes...” Así, claramente se puede deducir que, de acuerdo a nuestro Código fuente, la nulidad de un contrato puede ser producida por la falta de cualquiera de sus elementos de formación, incluida, por supuesto, la falta de consentimiento, al ser este último uno de los requisitos esenciales -además del fundamental- para la existencia del contrato. 
 
 
Ahora bien, se considera necesario enfatizar que, si bien la incorrecta previsión en nuestro actual Código Civil, concerniente a la no diferenciación entre la falta de consentimiento y el consentimiento viciado y sus posteriores efectos jurídicos, fue observada por la Comisión del Senado encargada de la elaboración del Anteproyecto del Código Civil Boliviano , posiblemente por una incorrecta interpretación de la Comisión Redactora estos aspectos no fueron admitidos, habiéndose confundido la falta de consentimiento con el consentimiento dado por un incapaz de obrar, conforme se describe a continuación:
 
“Artículo 549.- Casos de nulidad del contrato.- La Comisión del Senado propuso sustituir el numeral 1 (de este Art.) por otro que diga que el contrato es nulo por falta de uno o más requisitos para su formación, lo que no fue aceptado por la Comisión Redactora del Proyecto... sustancialmente porque la proposición no varía de lo establecido por el Código excepto en cuanto dicha norma no incluía como caso de nulidad la falta de consentimiento, no resuelta aun en la doctrina ni en las legislaciones modernas, ya que los casos de pretendida falta de consentimiento que ordinariamente se señalan no son tales, sino se trata de actos frustrados y otros que corresponden con mayor posición a casos de anulabilidad (como el contrato celebrado por un interdicto declarado)”. 
 
 
Yendo más allá, habrá que tener en cuenta que nuestro actual Código Civil en su Art. 549, sanciona con la nulidad al error esencial; sancionando con la anulabilidad al error sustancial del contrato. Ello no parecería correcto pues, siendo el error sustancial uno de los vicios que afectan -y no destruyenal consentimiento, (por lo cual tendría que ver con los requisitos de validez y no así de formación del contrato para los cuales se prevé la anulabilidad), el mismo deba ser sancionado con nulidad, más aun si se tiene en cuenta que el propio Código Civil sanciona la falta de consentimiento (que se considera más grave que el error esencial) con la anulabilidad. Apoyando el criterio anterior, la Comisión Redactora del Código Civil modificó los Arts. 474 y 475 al no mantener la diferencia existente entre error esencial y error sustancial, reconociéndose solamente al error esencial cuyos efectos determinan la anulabilidad del contrato. En mérito a lo anterior, la Comisión Redactora suprimió El numeral 4 del Art. 549 (referido a la nulidad del error esencial) porque con el nuevo tratamiento que se hace del error, éste solamente figura como “error esencial”, siendo su único efecto jurídico la anulabilidad.
 
 
Finalmente, de conformidad a lo expuesto en el presente trabajo, con el fin de lograr una mayor coherencia y lógica jurídica en nuestro sistema normativo, se consideraría oportuno el poder efectuar las modificaciones que correspondan en nuestro ordenamiento sustantivo civil. 
 
 
Flavia Auad G. 
 
 
 

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